Historias desde el campo · 2 agosto 2022

Trabajar en el arte: el registrar

Entre las figuras profesionales que trabajan en el ámbito museístico, la del registrar, aunque poco conocida por los no profesionales, tiene un papel esencial.

En este artículo intentaré explicar la naturaleza versátil de esta profesión, que reúne un amplio espectro de competencias, de la historia del arte y la conservación hasta el derecho.

Para terminar, una valiosa entrevista con Anna Chiara Ferrero, registrar y coordinadora de exposiciones de arte.

¿Quién es el registrar?

El registrar es la figura que gestiona por completo los movimientos de las obras, tanto a la entrada como a la salida del museo, durante exposiciones temporales, nuevos montajes y adquisiciones.

Existen dos declinaciones específicas de la profesión según las circunstancias que requieren su intervención:

  • el Exhibition Registrar, cuando la gestión del movimiento de obras está ligada al montaje de una exposición temporal;
  • el Collection Registrar, cuando dentro de un museo esta figura se encarga de organizar la monitorización y los movimientos internos y externos de las obras.

En particular, el Exhibition Registrar, a partir de los planes de exposición de comisarios y conservadores, es responsable de preparar y organizar toda la documentación necesaria para el traslado temporal de las obras, del acta de préstamo al seguro, y de mantener la correspondencia entre la institución anfitriona y las prestadoras.

Al tener que coordinar todo el viaje de los bienes, incluida su custodia segura, contacta con la empresa de embalaje y transporte y con los restauradores que realizarán el informe de condición, es decir, el control de conservación de las obras, cuando se abran las cajas.

Si el museo prestador designa un correo, es decir, un acompañante que sigue cada movimiento de la obra hasta el lugar de exposición, el registrar se coordinará estrechamente con él durante el montaje y el desmontaje, siempre para proteger las obras.

Es sobre todo en los intensos y frenéticos días de montaje cuando se revela la gran capacidad organizativa de este profesional: en el gran ajetreo de obras en movimiento e innumerables profesionales trabajando, desempeña el papel fundamental de director y coordinador entre las partes, planificando cada actividad en un calendario apretado y afrontando con firmeza cualquier imprevisto. En esencia, un auténtico director de orquesta que guía, marca y acompasa los movimientos de los incontables actores del complejo montaje.

En los orígenes de la profesión

¿Cuándo hizo su entrada esta figura en la escena museística internacional?

El papel surgió en los años 50 en Estados Unidos y desde 1978 los profesionales reunidos en el Registrar's Committee fueron reconocidos por la American Alliance of Museums (AAM).

Poco después, a principios de los años 70, la figura del registrar llegó también a Gran Bretaña y con el tiempo se extendió por Europa, debutando en los grandes museos de Francia, Alemania, Dinamarca, Holanda, Bélgica y España con sus respectivas asociaciones profesionales.

Por desgracia, pese a ser cada vez más indispensable, en Italia la profesión de registrar sigue sin estar oficialmente reconocida por el Ministerio de Cultura.

La figura del registrar se menciona por primera vez en un documento de regulación de las actividades de las instituciones museísticas contenido en el Decreto del Ministro de Bienes y Actividades Culturales del 10 de mayo de 2001, como «la persona que crea, documenta y organiza todos los actos relativos al préstamo de una obra de arte». Su labor también figura en la Carta Nacional de las Profesiones Museísticas elaborada por el ICOM (2008), con la definición de «responsable del servicio de préstamos y de la manipulación de obras».

Contra esta falta de reconocimiento lucha desde hace años la asociación italiana de registrars de obras de arte «Registrarte»: un auténtico canal de información y una red colaborativa, orientada a favorecer el intercambio de ideas y experiencias entre profesionales con años de actividad en la organización de exposiciones y a dar visibilidad a este papel museístico.

La entrevista a la profesional

Cedemos ahora la palabra a la registrar Anna Chiara Ferrero, que sabrá explicar esta fascinante profesión mucho mejor que yo:

¿Cuál fue tu formación?

Hice una licenciatura del antiguo plan de estudios sobre la protección y valorización del patrimonio cultural y, gracias a mi tesis de fin de carrera, fui seleccionada para unas prácticas.

¿Cómo y cuándo te acercaste a esta profesión? ¿La has visto cambiar con los años y ganar importancia de cara al tan esperado reconocimiento del Ministerio?

Tras las prácticas me llamaron para una colaboración en la Triennale, donde pude ver sobre el terreno la trastienda organizativa de las exposiciones; después seguí colaborando con varias instituciones italianas y extranjeras.

Sin duda la asociación Registrarte ha contribuido mucho a dar a conocer el papel del registrar en Italia. Más que la importancia del reconocimiento, creo que lo relevante son las aportaciones y los intercambios entre colegas en los seminarios y en las conferencias internacionales bienales.

Entre tus experiencias, ¿cuál fue un momento especialmente significativo para ti?

Por suerte ha habido muchos, pero recuerdo con especial cariño las exposiciones itinerantes que organicé en América Latina hace años; una experiencia muy formativa, profesional y personalmente.

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